La fuerza de la determinación

MONTSE MATEOS

Una oportunidad para observar la creatividad y la colaboración desinteresada en momentos críticos.

Valentía, coraje, determinación y mucha creatividad se dan cita en esta película. Tuvo su premiere española el pasado mes de abril, inaugurando el IIFestival de Cine de Barcelona-Sant Jordi, y ese mismo día se estrenó en Reino Unido, donde cosechó una taquilla de casi 8 millones de euros. Basada en la novela del mismo título de Mary Ann Shaffer y Annie Barrows -bestseller con más de cinco millones de ejemplares vendidos-, cuenta la historia de Juliet Ashton -Lily James-, escritora británica en el Londres de 1946, con sus éxitos y fracasos literarios.

En medio de una crisis de inspiración recibe una carta de un desconocido desde Guernsey, una isla en el Canal de la Mancha que sufrió la ocupación alemana durante la Segunda Guerra Mundial. Dwasey Adams -Michiel Huisman- le pide ayuda para conseguir un libro de un autor que le gusta mucho. A través de esta relación epistolar, Ashton conoce la historia de La sociedad literaria y el pastel de piel de patata, un grupo de personas que se reúne para comentar libros y comer pastel de piel de patata. Que la protagonista principal de esta historia sea una mujer que perdió a sus padres en el conflicto bélico y que tenga independencia económica da material más que de sobra para hablar de mujeres hechas a sí mismas, valientes en un mundo de hombres.

La rutina prohibida

La película va más allá. Es un canto a la determinación, la solidaridad y cómo aferrarse a una vida normal en un momento en el que se rompe la rutina de un pueblo apacible. Elizabeth -Jessica Brown-Findlay-, es la líder de este grupo tan variopinto que un buen día improvisa una fiesta y, de regreso a casa, se topa con la Gestapo. En 1941 existía el toque de queda y entre los derechos vulnerados por la ocupación estaba el de reunión. Esta joven explica que son una sociedad literaria y que sólo comentan libros y comen pastel de patata, ya que todo el ganado se había requisado para alimentar a las tropas alemanas en el continente.

Los libros son la excusa para unir a estas cinco personas que encuentran en la lectura un aliciente para seguir viviendo y evadirse de la realidad de la guerra, de un pueblo ocupado, con delatores afines a la causa nazi y… sin niños -todos fueron evacuados antes de la ocupación-. La sociedad literaria se aferra a lo sensible, a lo amable, a la cultura… como si fuera algo prohibido. Es su pequeño acto de rebeldía.

El liderazgo, la camaradería, el trabajo en equipo, la diversidad y perseguir un objetivo son algunos de los valores que refleja esta película, trasladables al mundo empresarial, sobre todo en momentos en los que lo de siempre es historia. Los procesos de reestructuración y los cambios que traen la transformación tecnológica han dado un vuelco a la rutina laboral. Y si los personajes de esta película buscaron en la sociedad su refugio, los profesionales que sobreviven a estos procesos de cambio son cada vez más creativos. Muchos de ellos se han refugiado en grupos de trabajo autónomos, al margen del ruido empresarial, para dar forma a un proyecto que impulse esa transformación necesaria para ser más competitivos. Y los que no lo han conseguido en la empresa, han optado por seguir otra ruta para cambiar el mundo. El grupo literario de esta película no consiguió cambiar el mundo pero, como los profesionales, logró encontrar su camino.

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