SU HUELLA DIGITAL… ¿CÓMO ES DE PROFUNDA?

POR TINO FERNÁNDEZ

“Llegará un día en el que nuestra vida en las redes sociales pese más que el currículo o la experiencia”… Quizá suene exagerado, pero la importancia que los reclutadores le dan a la actividad en Twitter o Facebook obliga a que nuestra huella digital sea cada vez más honda.

Lo que usted dice que hace, lo que es de verdad y lo que hace efectivamente en las redes sociales resulta determinante cuando busca un trabajo o si pretende alcanzar relevancia para mejorar su empleabilidad. Si usted no sabe manejar la actividad que desarrolla en las redes o vive en una especie de decorado, tiene un verdadero problema con su (supuesta) marca personal, porque ésta, para que sea sólida, debe basarse en la autenticidad.

Saber gestionar nuestros perfiles sociales y crear una marca personal fuerte, real y efectiva en las redes es ya una necesidad. Incluso antes de que nos pongamos frente a un entrevistador cuando optamos a un puesto, aquél tiene ya una gran cantidad de información acerca de cómo actuamos y qué somos. Las organizaciones y quienes operan en el negocio del reclutamiento hacen uso de las redes sociales para comprobar lo que decimos y aquello que contaremos en una entrevista de trabajo.

Guillem Recolons, socio de Soymimarca, recuerda que “controlar nuestra empleabilidad significa tomar las riendas y procurar que el ruido externo no silencie nuestra propuesta de valor profesional”. Nuestra presencia y lo que hacemos y somos capaces de demostrar en Facebook, LinkedIn o Twitter resulta cada vez más determinante, y por eso conviene que nuestra huella digital sea cada vez más profunda.

Socios de influencia

La influencia de aquellos con los que nos relacionamos determina nuestro brillo profesional, la visibilidad y la importancia que nos dan otros (incluidos los posibles reclutadores). Eva Collado, consultora estratégica de capital humano, recomienda “saber elegir a nuestros compañeros de viaje, aquellos que nos aportan, acompañan, ayudan y abren puertas, siempre que nosotros hagamos exactamente lo mismo por ellos. Si sus contactos actuales son capaces de hacerle llegar a los contactos que quiere obtener en su futuro es que lo está haciendo bien”. La gestión eficaz de nuestra marca personal supone invertir en nosotros mismos sobre la base de crear valor para los demás.

Andrés Pérez Ortega, consultor en estrategia personal, explica que “una red sólida tiene que ver con ganarse la confianza profesional de quienes toman las decisiones. Implica mantener una comunidad unida mediante el intercambio de algo valioso, ya sea una referencia, una información, el contacto de una persona influyente, o un servicio profesional… Lo contrario es improvisación, lo espontáneo y lo no planificado”.

Recuerde que no es usted quien se pone la etiqueta de experto. Este valor nos lo otorgan los demás, y el reconocimiento nos llega cuando hay una masa suficiente de personas que nos define como tales. La influencia como expertos que nos hace realmente visibles implica que seamos capaces de demostrar habilidad para resolver problemas, que un número determinado de casos de éxito nos avalen, y que sepamos vender adecuadamente toda esa experiencia.

En este sentido Eva Collado explica que el verdadero influyente “es el que resulta reconocido por su trabajo tanto offline como online; que ha sabido utilizar inteligentemente el escaparate que suponen las redes y plataformas sociales para amplificar su área de actuación e influencia… Cuando el influyente genera su sentir, saber hacer o criterio sobre algo, es capaz de crear cierta tendencia de opinión e incluso de consumo. Es alguien a quien recurrir y preguntar cada vez que queremos cerciorarnos o decidirnos por algo”.

No se lo crea demasiado…

Cuidado con pensar que por ser un crack en las redes sociales tiene asegurado un puesto de trabajo. Quizá le resulte chocante, pero estar excesivamente presente en ellas puede no ser la mejor estrategia, porque no todos los que presumen de marca personal son expertos sólo por frecuentar Facebook, LinkedIn o Twitter. Pocos niegan a estas alturas que ser muy visibles en el mundo 2.0 no nos convierte automáticamente en buenos profesionales.

Está claro que los puestos que antes tardaban en cubrirse seis meses ahora se cubren en 2 ó 3 semanas gracias a (o por culpa de) internet. Recolons cree que “un candidato con un blog personal puede ofrecer más datos de personalidad que cien currículos, y la huella que ese candidato deja directa o indirectamente en las redes puede dar más pistas que un test de 360 grados”. El experto insiste en que los canales tradicionales y online se están fusionando. Ya prácticamente no existe lo uno sin lo otro. Esto implica que seguimos necesitando trabajar muy bien nuestro modelo de negocio y nuestro mensaje, que son ejes de nuestra marca personal. Y además hay que ser encontrable en todos los medios y dejar un posicionamiento de marca correcto en todos ellos”.

…Ni se centre en ser visible

El verdadero branding personal es la herramienta ideal para resolver los problemas que provoca centrarse demasiado en la visibilidad. Lo fundamental es que se le conozca, que se sepa cuáles son sus competencias. Resulta absurdo dedicar el 90% de nuestro tiempo a la visibilidad. Ser muy visible en el mundo dospuntocero no nos convierte en buenos profesionales. Simplemente seremos más conocidos…

Andrés Pérez añade a esto que “de nada sirve ser útil, fiable y sintonizar con nuestro mercado, empleador o jefe si somos invisibles. Hay buenos profesionales que se quedan estancados, y otros mediocres que ascienden más rápido. Saben hacer visibles sus logros. La visibilidad y la notoriedad acaban generando sensación de confianza; saber venderse y la apariencia pueden ser una ayuda, y en igualdad de condiciones, es un valor añadido. Pero nunca se pueden poner las apariencias en primer plano. Se debe usar la Red como catálogo y escaparate profesional en el que podamos demostrar nuestra profesionalidad, donde podamos exponer nuestros logros”.

Perez insiste en que “los seguidores en las redes no nos dan de comer, pero los clientes, sí”. Por eso recomienda a cualquier profesional “que piense en qué departamento de YO S.A. tiene problemas: ¿Su producto-trabajo ha quedado obsoleto?; ¿su mercado ha desaparecido?; ¿es invisible para sus clientes potenciales?; ¿no es capaz de hacer algo más y mejor que otros?.

Una marca es para siempre

Guillem Recolons explica que “la marca personal digital no duerme ni se va de vacaciones. Todo lo que hemos escrito, contestado, publicado en forma de fotografías o vídeos en internet no descansa, sigue activo, y continúa generando me gusta y no me gusta, comentarios positivos y negativos”. Conviene recordar que el escaparate de las redes, que aporta un valor añadido y una marca personal y profesional, es también una ventana indiscreta que habla de lo que somos, de lo que hacemos y sabemos, las 24 horas del día. No se puede cerrar o supenderla, pues esa identidad que hemos construido no se puede parar.

Andrés Pérez asegura que “la marca personal no duerme. Hay quien piensa que es algo que se tiene, pero en realidad es algo que se deja. Es la huella que imprimimos en los demás. Cada vez que nos relacionamos con alguien, la huella se refuerza o debilita. Y las vacaciones pueden ser una bendición o un drama para la marca personal de un profesional”.

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