¿Por qué algunas compañías obligan a hablar inglés?

POR MICHAEL SKAPINKER

La japonesa Rakuten ha impuesto un nuevo sistema en sus oficinas bautizado como ‘Anglicanización’ que busca impulsar el uso del inglés en el trabajo.

Durante una reunión semanal, Hiroshi Mikitani, consejero delegado de Rakuten, la compañía japonesa líder en comercio digital, hizo llegar una sorprendente noticia a sus 7.000 empleados japoneses y a los 3.000 que trabajan en el extranjero. Mikitani anunció que, desde ese momento, en el trabajo sólo se hablaría en inglés.

Los trabajadores tenían dos años para alcanzar el nivel de inglés deseado y aquéllos que por entonces no lo hubieran adquirido, podrían ser degradados. Mikitani bautizó al programa como Anglicanización y puso a Takashi Katsuragi a dirigir la implantación del mismo. Katsuragi analizó qué se había hecho bien y mal a la hora de ayudar a la empresa a conseguir sus objetivos en materia de nivel de inglés. Tras el anuncio de Mikitani, los empleados estaban confusos porque trabajaban en japonés y todos los documentos estaban en japonés. ¿Cómo iban a lidiar con el hecho de cambiar todo al inglés?

El propio Katsugari tuvo problemas con el inglés. Antes de ocupar su actual cargo, trabajó como un empleado más de Rakuten cuando la compañía sólo llevaba tres años en funcionamiento y contaba con unos 100 empleados. El responsable del programa se convirtió en el jefe de recursos humanos de la empresa y, en 2007, Mikitani le envió a un viaje de negocios al extranjero. “Cuando participé en la reunión, no fui capaz de hablar en inglés. Estaba muy avergonzado”, asegura Katsugari, que cuando volvió a Japón dio clases de inglés. Un año después, se marchó de Rakuten para trabajar en Shiseido, la compañía de cosmética y cuidados de la piel. Pero, en 2010, Mikitani le pidió que volviera ya que quería convertir su empresa en una compañía global y el uso de inglés era una parte esencial de la estrategia.

Cuestión de competencia

Katsuragi explica que la importancia de la transformación de Rakuten reside en la demografía de Japón. La compañía es una potencia en el comercio nacional, pero el envejecimiento de la población hace que el crecimiento del país sea limitado. Si quiere prosperar, Rakuten necesita expandirse de forma global. Por tanto, Katsuragi considera que la compañía necesita empleados con talento “no sólo en Japón, sino también en el extranjero”.

Dieciocho meses después del cambio, Rakuten evaluó el progreso de su proyecto y éste había sido muy escaso: sólo unos pocos empleados habían conseguido el nivel de inglés requerido. El problema era que la compañía había esperado que sus profesionales aprendiesen por sí mismos en sus horas libres. La composición de textos en inglés llevaba horas y los trabajadores tenían dificultades para formar frases. “Si la gente quería decir algo, esto requería tiempo, pero la conversación era más corta”, afirma Katsuragi. ¿Por qué Rakuten no se dio cuenta de que sus empleados necesitaban ayuda? Porque Mikitani aprendió inglés por sí mismo de niño cuando su padre fue un profesor invitado en EEUU. De adulto, hizo un máster en la Escuela de Negocios de Harvard mientras trabajaba en el Industrial Bank de Japón.

La empresa se limitó a facilitar información a los empleados acerca de cómo debían estudiar una lengua, pero eso fue todo. Por ello, Tsedal Neeley, profesor adjunto de la Escuela de Negocios de Harvard, fue una pieza clave en el programa de inglés de Rakuten. Tras realizar una encuesta, el profesor descubrió que muchos empleados opinaban que “entendemos la necesidad de la anglicanización, pero necesitamos apoyo por parte de la compañía”.

A partir de ese momento, Rakuten empezó a ofrecer a sus empleados clases de inglés, recursos de Internet, apps y apoyo individualizado. Para 2015, Neeley contó en su libro sobre el proyecto, The Language of Global Success, que la mayoría de los profesionales podían entender la esencia de lo que estaba pasando en las reuniones y que se sentían más seguros hablando en inglés.

En la actualidad, Katsuragi dirige un negocio de Rakuten para aprender inglés y ofrece consejos a las compañías japonesas que quieran seguir su ejemplo. Katsuragi explica que la principal lección de Rakuten es “estar comprometido al 100%. Por suerte, contamos con un consejero delegado muy comprometido”; la segunda es hacer que todo el mundo aprenda inglés; y la tercera es “medir el tiempo de estudio y los resultados de las pruebas. Después, publicarlos para que los vean todos los empleados y puedan corroborar los progresos del proyecto”. La lección final es que los empleados no paguen por aprender inglés, sino que “el gasto debe correr a cuenta de la empresa”, añade Katsuragi.

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