LUNES OTRA VEZ …

POR ÚRSULA CASTRO

Parece haber un común acuerdo en que, independientemente de la edad, estado civil o situación laboral, las personas tienden a ser más felices los viernes por la noche que los lunes por la mañana. De hecho, los viernes no solamente estamos más animados, sino que nos sentimos con más energía y disposición para hacer cosas, energía que va disminuyendo a medida que se acerca el lunes.

¿Qué es lo que realmente sucede para que en tan poco tiempo se consuma drásticamente la energía y afecte nuestro estado de ánimo? No en vano el conocido psicólogo americano Cliff Arnall, tras diseñar una fórmula, identificó el tercer lunes de enero como el día más triste del año: el famoso “Blue Monday”

El condicionamiento clásico nos permite entender cómo es que a lo largo de nuestra historia asociamos determinadas emociones a eventos y días puntuales de la semana. Es así como actividades como un programa dominical o una comida que nuestra madre preparaba los domingos, desencadenan pensamientos que nos recuerdan los deberes y responsabilidades que llegarán inexorablemente al día siguiente. Éstos vienen acompañados de respuestas de ansiedad anticipatoria y hasta malestar físico en algunos casos.

¿Quién no recuerda alguna vez haberse sentido realmente mal después de un prolongado período estival previo al primer día del cole?

Es por eso que los expertos en gestión del talento corporativo tienen cada vez más en cuenta los estudios del comportamiento humano para sus políticas corporativas. Aquí, algunas sugerencias.

¿Quieren que sus reuniones corporativas sean un éxito?

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Fijar día

Fijar una reunión estratégica lunes o viernes es contraproducente porque la gente está más enfocada pensando en el pasado fin de semana o en el que está por venir.

  • Lunes de motivación: buen día para reuniones grupales más informales para comunicar resultados positivos y buenos noticias corporativas. Tiene un buen impacto en la motivación y enfoque en objetivos de la empresa
  • Martes, miércoles o jueves:días perfectos para las reuniones estratégicas en dónde la curva de energía y productividad laboral está en su punto más alto.

Decidir la hora

  • La hora perfecta puede ser a mitad de la mañana o tarde y no cuando la gente está a punto de llegar o irse.

Definir participantes y objetivos claros

  • Los grupos pequeños hacen que la reunión sea más interactiva y tener los objetivos claros ayuda a no divagar.

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La buena noticia es que podemos aprender a disfrutar de la vida los siete días de la semana. Es cuestión no solo de proponérselo sino de empezar a hacer las cosas solo un poco distintas. Puede que al principio resulte un poco difícil (especialmente a los rutinarios) pero invertir en uno mismo siempre merece la pena, pues está científicamente demostrado que la felicidad supone mayor productividad laboral, vivir más y con más salud física y emocional.

¿Algunos consejos prácticos?

  • Retomas alguna actividad que te guste
  • Empieza o termina el día practicando algún deporte
  • Dedica más tiempo para la lectura
  • Retoma el contacto con algún amigo/a que has dejado de ver
  • Dedica más tiempo a actividades de ocio o sencillamente tiempo para el aburrimiento.

La clave está en conectarnos entre semana con eso que nos ayuda a sentirnos bien. Así que como dicen los americanos…“Sing or Play, those Monday blues away”

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