Las escuelas de negocios actúan contra las recomendaciones falsificadas

POR JONATHAN MOULES

“Hay formas de detectar cuándo algo parece sospechoso”, asegura Isser Gallogly, vicedecano de admisiones en MBA.

Se describió como una forma de conocer mejor a los solicitantes de un MBA. Pero el nuevo proceso de solicitud de la NYU Stern School of Business, que pide a los solicitantes los datos de contacto de personas con las que la escuela hablará directamente sobre el candidato, tiene como finalidad garantizar que los futuros estudiantes no escriban sus propias referencias de jefes y compañeros.

“Hay formas de detectar cuándo algo parece sospechoso”, asegura Isser Gallogly, vicedecano de admisiones en MBA e innovación de programas de Stern. “Cada persona tiene un estilo de escritura propio, y si hallamos similitudes, hay motivos de preocupación”.

A la mayoría de las escuelas de negocios no les gusta hablar del problema. Pero muchas actúan contra las solicitudes escritas por otros de diversas formas, y los datos sugieren que con resultados. Alrededor de un 40% de los aspirantes a entrar en una escuela de negocios que respondieron a una encuesta elaborada por la Association of International Graduate Admissions Consultants (AIGAC) del año 2014 declararon que al menos un directivo les pidió que redactasen su propia carta de recomendación. En 2017, la cifra fue del 29,2%.

Los estudiantes no escriben sus referencias porque quieran engañar, sino por falta de tiempo, según Nick Barniville, vicedecano de programas de posgrado de la ESMT Berlin.

“Los solicitantes de un MBA sufren los mismos problemas que cualquiera que pida una referencia a un directivo ocupado”, explica. “Éste a menudo pedirá al empleado que escriba una referencia para editarla y firmarla”.

Pero eso es algo que puede apreciar cualquiera que lea dos referencias con formatos, estilo, gramática y estructura de párrafos similares, añade Barniville.

Las referencias son sólo la mitad del problema. Las escuelas también están descontentas con otro tipo más peligroso de referencias falsas: las elaboradas por agencias externas, previo pago.

Por lo general, las escuelas de negocios piden una o varias cartas de presentación de 500 palabras en las que se explique por qué un candidato ha escogido esa escuela y qué esperan obtener de sus estudios.

La AIGAC nació en 2006 para abordar estos problemas éticos, según explica Scott Shrum, el secretario del consejo de administración. Convencer a otra persona para que escriba la carta de presentación, o las referencias, nunca compensa, asegura. “Si se entrevista a los candidatos y su inglés es difícil de entender pero sus cartas de presentación eran perfectas, el equipo de admisión lo detectará de inmediato”, apunta Shrum.

Es fácil encontrar compañías que escriban cartas de presentación para MBA. La búsqueda en Google arroja docenas de nombres, aunque ninguna de estas empresas quiso hablar de sus prácticas, a excepción de una. Essay Writer, con sede en Leeds, y que afirma ser uno de los mayores proveedores online de Reino Unido de disertaciones a medida, cobra 183 libras por un ensayo de 1.000 palabras para la entrega en siete días.

David Burton, su director general, explica que la mayoría de los clientes son candidatos internacionales con un conocimiento limitado del lenguaje de solicitud. Otros son solicitantes mayores o estudiantes que llevan mucho tiempo sin escribir.

Puede que las cartas de presentación y las referencias falsas sean poco éticas, pero que te detecten no implica necesariamente un rechazo inmediato, según Barniville.

David Asch, director de servicios de calidad del organismo de acreditación EFMD, sostiene que la mayoría de las escuelas adoptan una postura severa, e insisten en el rechazo automático.

“El reglamento de la mayoría de las universidades exige que el proceso de solicitud sea honesto, por lo que si alguien engaña se le puede rechazar”, explica.

La tecnología ha ayudado en la batalla contra las falsificaciones. La Kellogg School of Management de la Universidad de Northwestern y la SDA Bocconi School of Management insisten en realizar test online en los que los solicitantes responden a tres preguntas sobre ellos días después de presentar su solicitud escrita.

Muchos comités de admisión emplean servicios de verificación, como Re Vera, para asegurarse de que los solicitantes hacen un informe preciso sobre sí mismos.

Las cartas con una redacción brillante que no pasan la primera prueba de los test estandarizados de las escuelas de negocios, como la prueba de capacidad verbal GMAT, sirven como señal de alarma para los comités de admisión, según explica Susan Cera, una consejera de Stratus Admissions Counseling.

“Los comités de admisión envían a los solicitantes preguntas rápidas y sencillas por correo electrónico y analizan el estilo de escritura del correo de respuesta para comprobar si se ajusta al de las cartas”, señala Cera.

La consejera añade que la única política eficaz es la tolerancia cero. “Hace poco nos enteramos de que un importante programa de MBA había anulado una oferta el mes previo al inicio del programa”, comenta.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *