ENCUENTRE A SU ‘MEDIA NARANJA’ PARA SER MÁS PRODUCTIVO

POR DYLAN MINOR

La fórmula del ‘emparejamiento simbiótico’ une a profesionales que se complementan en sus puntos débiles y fuertes. Así mejoran su trabajo, pero estos equipos deben actualizarse continuamente.

Bien sea para proyectos en las escuelas de negocios, para crear o fusionar start up o para trabajar en grandes organizaciones, lo cierto es que los estudiantes de un MBA tienen que aprender a formar equipos. Aunque elegir a los mejores y a los más brillantes es importante, existen más factores que hay que tener en cuenta. La manera en la que ese talento se configura físicamente una oficina tiene un impacto muy significativo en el rendimiento del individuo y de la organización.

El secreto está en la creación de ‘emparejamientos simbióticos’; cuando la plantilla se agrupa con ciertas fuerzas complementarias, a un metro más o menos de distancia, la gente tiende a rendir más. Las fuerzas continúan siendo las mismas, pero los puntos débiles disminuyen.

Esta idea surge de mi último trabajo de investigación y procede de estudios anteriores que dirigí junto con Michael Housman de HiQ Labs, sobre una gran compañía tecnológica. No había ni una sola superestrella en la organización que sobresaliera en todas las dimensiones del trabajo. Los mejores empleados tendían a ser fuertes en uno o dos aspectos importantes, como la productividad y la calidad de su trabajo.

Aunque pueda parecer lógico agrupar a la gente según sus puntos fuertes para crear equipos altamente motivados, la investigación muestra que el mayor beneficio procede de combinar fuerzas y debilidades complementarias. Por ejemplo, se empareja a la gente que es muy productiva, pero con una calidad más débil, con aquellos cuya calidad es mejor, pero la productividad es más baja.

Efectos

El resultado de estos ‘emparejamientos simbióticos’ tuvo un efecto secundario positivo: los miembros del equipo conservaron sus puntos fuertes, sin afectarles el hecho de sentarse cerca de un compañero que era peor en ese área. Sin embargo, la gente mejoraba en sus competencias más débiles por la influencia de sus colegas más fuertes. Los empleados con una alta productividad aumentaron la calidad, y las personas con una alta calidad fueron más productivas.

Los profesionales mejor valorados suelen destacar por su eficacia o por la calidad de su trabajo

Gracias a estos ‘emparejamientos simbióticos’, una combinación óptima del talento puede ser mucho mayor que la suma de las partes individuales. El rendimiento en la compañía tecnológica creció un 15%, lo que se tradujo en un incremento estimado de un millón de dólares (alrededor de 874.000 euros) en los beneficios anuales. Este aumento se calculó midiendo cuánto crecería el beneficio neto con ese incremento de la productividad, utilizando cifras proporcionadas por la misma organización.

En concreto, las start up pueden aprender que este tipo de emparejamientos son una muestra sobre cómo las fuerzas complementarias -como la creatividad y las ideas de comercialización- pueden impulsar de forma significativa el rendimiento y la viabilidad de una empresa.

Por desgracia, el impacto de los ‘emparejamientos simbióticos’ no es permanente. Un mes después, las ganancias dejan de ser visibles. Esto plantea la pregunta de por qué aumenta el rendimiento en primera instancia. Si era el caso de alguien que estaba aprendiendo a trabajar más deprisa o a realizar un trabajo de más calidad, podría esperarse que continuase la mejora. Debido a que ese no fue el resultado, parece que la inspiración o la presión social ayudaba a la gente a mejorar sus puntos débiles.

Cuando esa influencia positiva desaparecía, la gente volvía a ver cómo trabajaban antes durante un periodo relativamente corto.

Consecuencias

Las consecuencias tienen dos vertientes distintas. La primera es que los equipos deben ser optimizados continuamente para lograr un mayor rendimiento en áreas complementarias. La segunda es que los “emparejamientos simbióticos” requieren que las personas trabajen juntas en una proximidad física, lo que va en contra del teletrabajo. La escuela de negocios Kellogg de la Universidad de Northwestern cree firmemente en la importancia de unir físicamente a los trabajadores para fomentar la generación de ideas.

Pero como muestra mi investigación previa con Housman, existe una desventaja potencial de la proximidad física cuando hay personas tóxicas en el lugar de trabajo. Estos profesionales tóxicos son aquellos que persisten en un comportamiento altamente negativo que puede llevar al despido.

Crean un efecto negativo secundario que lleva a un mayor riesgo de que otros actúen de la misma forma. Esta toxicidad es tan potente que el efecto negativo puede detectarse en toda una planta. Sin embargo, cuando se despide o se traslada a un profesional de este tipo, el riesgo de que exista un comportamiento inadecuado continuado disminuye inmediatamente.

Basándonos en estos resultados, es bastante más importante eliminar a un trabajador tóxico que buscar a una superestrella. Sin embargo, extirpar lo negativo no es lo único que las empresas pueden hacer para mejorar el rendimiento de sus equipos, sino realizar ‘emparejamientos simbióticos’ poniendo énfasis en quién se sienta con quién y en cómo podrían liberar su potencial y lograr un mejor resultado, con un efecto dominó positivo.

 

 

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