DEL TREPA AL APOCALÍPTICO: ESTOS SON LOS COMPAÑEROS DE TRABAJO QUE HACEN DE TU DÍA A DÍA UN INFIERNO

 

José Andrés Gómez

Todo el mundo se ha cruzado con ellos en algún momento de su vida. Evitarlos puede ser más o menos fácil fuera del ámbito laboral. El problema viene cuando hay que convivir con ellos ocho horas al día y cinco días a la semana. Seres histriónicos, envidiosos, hipócritas, narcisistas, aprovechados, faltones, egoístas, carentes de empatía y capaces de provocar importantes desbarajustes en tu salud física y mental. Hablamos de esos compañeros de trabajo que con su forma de ser han conseguido que tu día a día en el trabajo se haya convertido en un auténtico suplicio.

“Las personas tóxicas son aquellas que tienen algún complejo de inferioridad, que sienten la necesidad constante de reforzar su estima y valía a través de los demás, poseen un elevado narcisismo y tienden a ver al otro como una amenaza“, explica José Luis Carrasco, catedrático de Psiquiatría y director de la Unidad de Personalidad y Comportamiento del Hospital Ruber Juan Bravo de Madrid. Las situaciones que provocan estas personas en la oficina pueden llevarnos a desarrollar ansiedad, depresión y trastornos de estrés postraumático tales como “pesadillas, flashbacks, fobias al trabajo así como una degradación de la autoestima”.

Hace unos años, un estudio de la Universidad de Georgetown apuntaba que el 98% de las personas ha sufrido en algún momento conductas tóxicas en el trabajo que influyen directamente en su productividad, en la motivación y en el compromiso con la empresa. Y lo que es peor: un 12% de los encuestados afirmaba haber renunciado a su puesto laboral por culpa de estas personas. Es más, la Organización Mundial de la Salud estima que más de 300 millones de personas en todo el mundo sufren depresión, una enfermedad que en 2020 será la principal causa de baja en el trabajo.

Aprender a lidiar con este tipo de personas y saber identificar sus rasgos característicos son los primeros pasos para poder salir más o menos indemnes en nuestro día a día. La inteligencia emocional y la comunicación serán nuestros principales aliados.

El trepa

Son seres ambiciosos que luchan por ascender en el escalafón jerárquico de la empresa cueste lo que cueste y -sobre todo- caiga quien caiga. No dudan en aprovechar cualquier circunstancia para quedar por encima de los demás y demostrar que saben hacer más cosas y mejor que tú. “Para estas personas, lo importante es llegar arriba, obtener su medalla particular. No les importa engañar, mentir o hacer trampas si con ello consiguen su objetivo“, apunta Carrasco.

Estos artistas de la manipulación suelen estar siempre cerca de los jefes con el objetivo de intentar involucrarse de alguna forma en la toma de decisiones. No les sienta nada bien que se reconozca la valía de los demás antes que la propia y no dudarán en menoscabar el mérito de otros compañeros que consideren que se pueden interponer en su camino.

El pelota

Estos seres suelen mostrarse siempre de acuerdo con lo que dice cualquier persona que se encuentre por encima de ellos, ya sea un jefe de sección, un coordinador de área o el CEO de la compañía. Según apunta la psicóloga Patricia Ramírez, autora de Cuenta contigo. No busques fuera, las soluciones están en ti, estas personas pueden denominarse como hipócritas sociales.

“Se apuntan siempre a la corriente ganadora. Saben que así no hay margen de error. Pueden llegar a mostrarse de acuerdo con asuntos con los que, en realidad, no lo están. Sobre todo si estos parten de un superior. Y no verbalizarán nunca su disconformidad con las decisiones tomadas por un jefe, por si su opinión pudiese generar algún tipo de controversia”, subraya la experta.

El vago

Especialistas en escurrir el bulto, no son capaces de asumir sus responsabilidades y convierten el trabajo en equipo en un auténtico suplicio para los demás. “Se sienten bien formando parte de un equipo porque al final son los demás los que asumen su carga laboral”, advierte Ramírez. Suelen pasarse la jornada divagando y perdiendo el tiempo en asuntos varios y cualquier encargo que caiga sobre ellos les parece un verdadero engorro.

Su pereza crónica a menudo puede ir de la mano de su incompetencia y mediocridad, advierten los expertos. Eso sí, se encargarán de dejar muy claro al resto de compañeros todas y cada una de las cosas que hacen y presumirán de cualquier mínimo logro, de tal manera que no parezca que son un verdadero lastre.

El apocalíptico

Son esos pesimistas que viven resentidos con el mundo. Seres hostiles que no ven en el horizonte más que problemas, se quejan sin parar de todo y cualquier atisbo de optimismo es sepultado por decenas de pensamientos negativos. Para ellos, nada está bien y, lo que es peor, nada podrá mejorar.

Su negatividad, tal y como señala el psiquiatra José Luis Carrasco, puede convertirse en una conducta pasivo agresiva con el resto de compañeros, a los que transmiten su infelicidad, sus caras de enfado y sus comentarios negativos. “Su comportamiento tiende a generar sentimientos de culpa en los demás y fomenta el mal ambiente”, apunta el psiquiatra.

¿Cómo lidiar con ellos?

Sobrevivir a un ambiente laboral tóxico no es una tarea fácil y requiere de grandes dosis de inteligencia emocional por parte de las personas que lo sufren. Sobre todo porque hay personas cuyo carácter está arraigado en lo más profundo de su ser. “Existen genes que determinan partes del temperamento y de la personalidad. Hay elementos relacionados con la empatía que son genéticos y otros relacionados con la impulsividad o la compasión que también vienen determinados por nuestro ADN”, apunta Carrasco.

Así, la inteligencia emocional se convierte en la herramienta fundamental a la hora de lidiar con este tipo de personas. Utilizar la comunicación como mecanismo de defensa para expresar nuestras emociones y sentimientos antes de ser pisoteados o llegar a tener un conflicto serio puede ser nuestro salvavidas. “La asertividad en estos casos también resulta importante”, apunta Ramírez. La psicóloga se refiere con este término a la habilidad para expresar nuestras opiniones y deseos de forma honesta, sin caer en la agresividad o la impulsividad, con el objetivo de minimizar un conflicto.

“Cuando nos relacionamos con personas negativas, impulsivas, tristes o manipuladoras, acabamos resintiéndonos. Por eso es muy importante poner soluciones antes de terminar de baja laboral por ansiedad o depresión. Es preferible perder la relación con un compañero que perder la salud”, finaliza la psicóloga.

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